25 sept. 2015

Tras las huellas de Alba, Hugo y Nico



Trilogía Mi elección
Elísabet Benavent 

Hace tan solo unos días, por fin Elísabet Benavent compartía en su web con todos nosotros un relato como extra a la trilogía  Mi elección. Un nexo que hace la despedida de Alba, Hugo y Nico en este viaje. Os pongo un pedacito de lo que ocurrió durante el tiempo que los tres protagonistas estuvieron separados. Aviso, leedlo solo si habéis completado la trilogía por que contiene spoilers. 


Tras las huellas de Alba, Hugo y Nico




El resto de mi vida
(Nico)

Nadie preguntó abiertamente. Supongo que quedó muy claro que el problema era una mujer. Pocas veces en la vida un hombre huye como lo hice yo por algo que no sea el amor. Aunque en este caso era un poco más complicado. 

Mi madre me miraba fijamente sin poder evitar que se reflejase en su cara lo sorprendida que estaba. Cuando tu hijo pequeño se sienta en la mesa de tu cocina para decirte que ha dejado el trabajo, ha vendido el negocio que compartía con su mejor amigo y que ha comprado un billete de ida sin vuelta programada, supongo que lo mínimo es sorprenderse. Conociéndola, me extrañó mucho que no se echara a llorar, me llamara loco y me pegase con el paño de la cocina. Pero ella solo se sentó, agarró la taza de café y se encomendó a Dios.

– ¿Qué has hecho? – me preguntó unos minutos después.

 – Nada. 

– Algo has hecho. 

 – No he hecho nada. Ese es el problema, mamá. Llevo años sin hacer nada. 

 – ¿Cómo no vas a hacer nada? Tenías un trabajo, vivías con tu mejor amigo y tenías una novia que nos ibas a presentar… 

Bufé y me froté la cara. Otra vez sacaba el tema de la novia de paseo. Sentí una puñalada en la boca del estómago. 

– Ya te lo he dicho. No hay trabajo, no hay novia y no hay mejor amigo.




La realidad
(Alba)

A Hugo y a mí nos costó poco tiempos darnos cuenta de que no teníamos, en realidad, ni idea de lo que significaba “tener una relación”, al menos convencional. Las que habíamos tenido antes de conocernos no servían como punto de referencia porque no había en ellas ni la milésima parte de lo que sentíamos al estar juntos. Tampoco podíamos compararnos con la que tuve con Nicolás por… por lo evidente. Pero es que además, encontré poco sentido en buscar respuestas en historias que el tiempo había puesto en su sitio (concretamente, en su sitio dentro del cubo de la basura de las relaciones terminadas). Casos de éxito, eso era lo que debíamos buscar. 

Gabi me recomendó que nos lo cogiéramos con calma, que tuviéramos citas, que viajáramos, que volviéramos a preocuparnos por conocer al otro, ya que las circunstancias habían cambiado y con ellas, nosotros. Isa puso su granito de arena opinando que, quizá, podríamos intentar devolver un poco el misterio a nuestras relaciones sexuales. Después de reírme durante media hora descubrí que no se refería a disfraces, luces apagadas o antifaces. Ella quería decir que, mientras tanteábamos el “universo cita”, nos hiciéramos los difíciles. Olivia, por su parte, se rió de mí por estar intentando teorizar sobre la fórmula del éxito para una historia de amor. Tenía razón, el amor es demasiado complicado y ninguna de las variables que inciden en él pueden ser diseccionadas para dar a luz a una formulación teórica. El amor se vive con toda la intensidad de la que eres capaz. Con suerte, será para siempre. Si no… aprenderás a volver a querer mejor. Lo importante, al fin y al cabo, es no cometer los mismos errores que en el pasado. 

Entonces… ¿qué hicimos nosotros? Pues lo intentamos, sobre todo después de lo que catalogamos “la gran crisis”. Planteamos citas a la americana, pero solo llegamos a la primera. Fue suficiente. Paseamos por el Madrid de los Austrias, hablando sobre los recuerdos de nuestra niñez, sobre quienes quisimos ser y quiénes éramos. Comimos en un restaurante japonés. Pensamos en ir a ver una exposición al Thyssen, pero tomamos demasiado sake y huimos a toda prisa a su piso a follar como auténticos animales, ganándonos los aplausos de los vecinos cuando terminamos. No había manera de cogérselo con calma con Hugo.



Como el loco que siempre fui 
(Hugo)

Supongo que no lo entiendes hasta que te pasa. Un día eres un tipo despreocupado que vive la vida como se tercia y el día siguiente alguien se cruza contigo y todo cambia. Y cuando digo “todo” digo hasta el pasado y el futuro. Porque le encuentras sentido incluso al recuerdo de tus padres bailando en el salón. Pero de eso ya hemos hablado. 

No sé si algún día lograré explicar cómo sentí el hecho de que Alba apareciera en mi vida. Aquel día, cuando sonó el despertador, nada me dijo que fuera a ser diferente; nada apuntó que la vida iba a cambiarme por completo por el simple hecho de sentarme frente a ella. 

Ahora sonrío al pensar que quizá puedo no creer en el destino, pero hay cierta intencionalidad en las consecuencias de los actos que emprendemos. Yo sabía que Paola no me gustaba, pero aquella noche me dejé y ella me engatusó para pasar la noche en su casa. Y pasó poca cosa, porque yo estaba cansado. Un polvo mediocre, sin estridencias ni nada significativo. Quitarnos la ropa rápido, empujar más rápido aún y vaciarme dentro de un condón mientras ella convulsionaba de placer. Bien pero…poco más. 

Es posible que si no hubiera pasado la noche en brazos de alguien que no me gustaba de verdad, no hubiera caído en todo aquello que sí me gustaba, ya a primera vista, de aquella chica que se sentó frente a mí. Además… mi casa no estaba en aquella dirección. Nunca hubiera cogido aquel tren. Alba y yo nos hubiéramos conocido en la oficina y, quizá, nada hubiera sido igual. Después de Olivia, Nico y yo habíamos decidido no volver a pasar el rato con nadie del trabajo, no porque saliera fatal, sino porque demasiado bien salió; uno no suele tener tanta suerte dos veces seguidas. Solíamos bromear diciendo que el día menos pensado se lo propondríamos a la tía equivocada y terminaríamos esposados.

8 comentarios :

  1. Hola guapa,
    Todavía no he leido nada de esta autora pero escucho tantas buenas opiniones de su pluma y de esta trilogía que tendré que leerla en breve, además me esperan en la estantería así que no sera por oportunidades.
    Besos

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  2. Hola,
    Todavía no he leído esta trilogía pero me apetece leerla. Leí la saga Valeria y me gustó mucho.
    Besos

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. ¡Hola! Me encantó la trilogía, igual que me encanta todo lo que escribe Elísabet. Tengo la última parte a medias, porque leerlo en el ordenador no es lo mismo que hacerlo en un libro físico, pero no tardaré mucho en ponerme :)

    1beso

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  5. Hola guapa, lo vi el otro día en la web de la autora y que alegría más grande me dio. Por fin voy a poder saber que ocurrió en esos años. Espero sacar prontito un rato y leerlo porque muero de ganas. Un beso.

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  6. Yo me quedé en el primero. Me enteré de con quien acabó pro simple curiosidad, pero no me apeteció seguir con la saga.

    Un beso

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  7. Lo leí en cuanto lo publicó la autora. Me encanta poder saber más sobre lo que ocurrió con ellos en el lapso de tiempo que se salta al final del libro.
    Gracias por compartirlo.
    Besitos

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  8. sabeis como descargarlo?la pagina de elisabet esta arreglandose y no lo encuentro por ningun lado xq ademas no lo venden!!!!!!!!!!!!GEMASANZMARTIN@HOTMAIL.COM

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