25 sept. 2016

Serafina y la capa negra

Serafina y la capa negra
ROBERT BEATTY
No son las batallas que ganamos o perdemos las que nos definen, sino aquellas que estamos dispuestos a librar. Serafina nunca ha tenido motivos para desobedecer a su padre y aventurarse más allá de los confines de la mansión donde se esconden. Hay mucho que explorar en sus sombríos pasillos, pero tiene que tener cuidado de que sus habitantes no la vean. Pero cuando empiezan a desaparecer niños, solo ella sabe quién es el culpable: un terrorífico desconocido envuelto en una capa negra que recorre la mansión al caer la noche. La búsqueda de la verdad la llevará junto a sus nuevos amigos al corazón del bosque, donde deberá encontrar las respuestas a su propio enigma: ¿Quién es Serafina?

Fracmento

Serafina abrió los ojos y escudriñó el taller en sombras por si veía alguna rata tan tonta como para haberse colado en su territorio mientras dormía. Sabía que estaban ahí, al borde de sus dominios, correteando por las rendijas y las tinieblas del laberíntico sótano del caserón, ávidas por robar lo que sea que hubiera en la cocina y las despensas. Serafina había pasado buena parte del día dormitando en sus escondrijos favoritos, pero era allí, acurrucada en el viejo jergón de detrás de la caldera, al cobijo del taller, donde de verdad se sentía en casa. Martillos, llaves inglesas y herramientas diversas colgaban de las toscas vigas, y ese olor a aceite industrial que tan bien conocía persistía en el aire. Lo primero que pensó cuando miró a su alrededor y se fijó en la oscuridad creciente fue que hacía una noche ideal para salir de cacería.
Su padre, que años atrás había trabajado en la construcción de la Casa Biltmore y vivía desde entonces en el sótano sin que nadie lo supiera, dormía en el catre que había construido en secreto tras los anaqueles de las herramientas. Los rescoldos resplandecían en el viejo bidón sobre el cual, hacía unas horas, el padre de Serafina había preparado la cena, pollo con sémola de maíz. Se habían acurrucado junto al fuego de la improvisada cocina para calentarse mientras comían. Como de costumbre, Serafina se había comido el pollo pero había dejado la sémola.
—Cómete la cena —protestó entonces su padre.
—Ya me la he comido —respondió ella al tiempo que dejaba en el suelo la escudilla con los restos.
—Toda la cena —insistió él, y empujó el plato hacia ella—, o te quedarás más escuchimizada que un lechón.
El padre de Serafina la comparaba con un cerdo pequeñajo cuando quería sacarla de quicio, pensando que, si la irritaba lo bastante, su hija haría de tripas corazón y se zamparía la sémola, pero el truco no le daba resultado. Ya no.
—Cómete la sémola, lechoncito —repitió él para pincharla.
—No me la pienso comer —repuso ella con una pequeña sonrisa—, por muchas veces que me la pongas delante.
—Pero si solo es maíz molido, niña —dijo él, y azuzó el fuego con un palo para que los troncos ardieran mejor—. A todo el mundo le gusta el maíz menos a ti.
—Ya sabes que no me puedo tragar nada que sea verde, amarillo o que tenga grumos, papá, así que deja de gritarme.
—No te estaba gritando, y lo sabes —respondió él, antes de volver a hurgar el fuego con el atizador—, pero te tienes que comer la cena.
—Me he comido lo que está rico —replicó ella, dando por zanjada la discusión.
Antes o después, dejaban de lado el tema de la sémola y pasaban a hablar de otra cosa.
El recuerdo de la cena arrancó una sonrisa a Serafina. Apenas se le ocurría nada —exceptuando, quizá, dormitar bajo los rayos de sol que durante el día se colaban por alguno de los ventanucos del sótano— más agradable que cotorrear un rato con su padre.
Con cuidado de no despertarlo, Serafina abandonó sigilosamente el jergón, caminó sin hacer ruido por la áspera piedra del piso y se internó en el tortuoso pasillo. Mientras se frotaba los ojos para despejarse y estiraba brazos y piernas, la recorrió un escalofrío de emoción. No podía evitarlo. La seductora perspectiva de tener toda la noche por delante le provocaba un cosquilleo en todo el cuerpo. Notó cómo sus músculos y sus ojos cobraban vida, igual que una lechuza sacude las alas y dobla las garras antes de echar a volar hacia su siniestra cacería.
Recorrió la oscuridad a toda prisa, dejando atrás las lavanderías, las despensas y las cocinas. Los criados se habían pasado todo el día trajinando por el sótano, pero ahora las habitaciones estaban desiertas y oscuras, como ella las prefería. Sabía que los Vanderbilt y sus muchos invitados estaban durmiendo en el segundo y tercer pisos. Allí abajo, en cambio, no quedaba nadie. A Serafina le encantaba merodear por los interminables pasillos, por los almacenes sumidos en sombras. Estaba familiarizada con el tacto y la textura, con la luz y las tinieblas de cada recoveco y rendija. Por la noche, esos eran sus dominios, suyos y de nadie más. SIGUE LEYENDO



No son las batallas que ganamos o perdemos las que nos definen, sino aquellas que estamos dispuestos a librar.

18 comentarios :

  1. Hola!

    No creo que lo lea, aunque la edición es mona, me parece demasiado infantil. Gracias por la info :*

    Besos naca :*

    ResponderEliminar
  2. A mí si que me apetece leerlo, y la portada me encanta ^^

    ResponderEliminar
  3. Hola!!
    Ya sabes que no es mi tipo de lecturas, así que no entra dentro de mi Wishlist.
    Besotes de domingo de libro y manta. (y en tu caso calcetines gordos)

    ResponderEliminar
  4. ¡Hola!

    Pues a mí me ha llamado la atención, así que creo que intentaré leerlo próximamente :D
    Ademas la portada me parece una pasada!
    Por cierto, ya me quedo por aquí y tienes una seguidora más ;)

    Nos leemos! Besitos!

    ResponderEliminar
  5. Hola guapa!
    No es muy de mi estilo así que este lo dejo pasar. Pero gracias por la info.
    Un besote.

    ResponderEliminar
  6. La verdad es que tiene muy buena pinta. Gracias por compartir.
    ¡Besos!

    ResponderEliminar
  7. ¡Hola! El libro, pese a parecer infantil, me llama mucho la atención *-* No sé, el tema de la mansión y la desaparición de los niños tiene ese punto de intriga y misterio que me gusta (pero sin pasarse)

    ¡Besos!

    ResponderEliminar
  8. El libro tiene muy buena pinta, me lo apunto ^^

    Un beso

    ResponderEliminar
  9. Tiene buena pinta, me logró llamar la atención así que me lo apunto! Además me gustó mucho su portada
    Besos

    ResponderEliminar
  10. ¡Holaa!
    No tiene mala pinta, pero tengo demasiados pendientes por ahora, así que lo dejo pasar por el momento. Gracias por traerlo.
    Un besitoo

    ResponderEliminar
  11. Hola!!

    Dicen que este libro está muy bien, y tiene buena pinta. No sé si podré leerlo pronto, pero no lo descarto, la verdad.

    Besos!

    ResponderEliminar
  12. Hola!
    Por ahora no lo pongo en la Wishlist pero leeré tú rese y ya decidiré después si cambio de opinión ^^.

    ResponderEliminar
  13. Justo ha sido mi lectura de este fin de semana y está bastante bien, eso sí se nota que es para gente más joven.

    Besos =)

    ResponderEliminar
  14. Hola guapa, tiene buena pinta pero de momento lo voy a dejar pasar ya que tengo muchos pendientes.
    Un besito

    ResponderEliminar
  15. Hola guapa!
    Tiene una portada preciosa y la verdad que no me importaría darle una oportunidad. Besotes

    ResponderEliminar
  16. Hola, aunque parece un libro entretenido no creo que lo lea ya que no me llama mucho y actualmente estoy saturada de lecturas.
    Un beso, nos leemos.

    ResponderEliminar
  17. ¡Holaa!
    No creo que lo lea, porque no me llama demasiado la atención..
    ¡Un beso!

    ResponderEliminar
  18. La edición es muy bonita y parece una historia interesante, aunque no creo que lo lea.
    Gracias por la información.

    Besos Naca ;)

    ResponderEliminar

Con la tecnología de Blogger.
Fotocomposición y edición S W Design · Template Designed by PrettyLikely Designs