26 ene. 2017

Escena inédita / Bajo el sol de medianoche

Bajo el sol de medianoche
MARISA GREY


🍁 Escena eliminada… o no… de Bajo el sol de medianoche 🍁

Trató de serenarse, se centró en lo banal de todo lo que la rodeaba, como la gallina que se había escapado del diminuto corral. Milo corría detrás de la prófuga, daba bandazos de un lado a otro según el derrotero que tomaba la gallina. La otra, que se había quedado en el corral, cacareaba con vigor, como si alentara a su compañera. Linux y Brutus contemplaban la escena sentados a poca distancia con una dignidad que habría arrancado una risa a Lilianne en otro momento, pero no podía dejar de pensar en lo que tanto había anhelado y perdido. Tomó aire despacio para calmar sus emociones; no fue suficiente, todavía sentía el peso del bebé de los Vitale en sus brazos.

—No vuelvas a desaparecer sin decirme nada antes.
La voz de Cooper arañó su débil control, se puso en pie y le fulminó con una mirada aún húmeda por las emociones que se negaba a dejar salir.
—¿Cómo puedo avisarte si desapareces y nunca me dices a dónde vas? Además, no eres mi amo, puedo ir y venir a mi antojo.
Cooper venció la distancia que los separaba y la tomó por los hombros.
—No eres consciente de los peligros.
—¿Y por eso me tienes como una prisionera en tu cabaña?
—Ya sabías a lo que te exponías al venir hasta aquí.
—¿Y qué querías que hiciera? ¿Que me quedara de brazos cruzados mientras Sofia daba a luz sola? ¿Habrías preferido asistirla tú?
Cooper dio un paso atrás, no sabía qué replicar, no cuando ella estaba en lo cierto. Todavía sentía los fuertes aguijonazos de pánico al no encontrarla en la cabaña. La tabla de lavar abandonada junto al barreño con la ropa sucia le había producido una aterradora sensación de alarma; enseguida imágenes de Lilianne a merced de un animal salvaje le habían atormentado. La había llamado a gritos, había registrado cada palmo en torno a la cabaña en busca del más mínimo indicio de sangre o huellas de una lucha. Mientras la había buscado, se había recriminado haberla llevado hasta Mackenna Creek. Lilianne no estaba acostumbrada a vivir en un lugar tan aislado y, si bien parecía arreglárselas mucho mejor de lo que él mismo había esperado, seguía siendo una presa fácil para los peligros que siempre merodeaban en el bosque. Le echó una mirada de soslayo, Lilianne tenía las mejillas pálidas y sus ojos lucían un brillo que le desconcertaba. Verla con ese diminuto bebé en brazos le había golpeado como un puño, evocando imágenes que solo habían existido en su mente.
Se apartó el pelo del rostro y se lo sujetó con un cordón. Precisaba de esos gestos sencillos para serenarse. No lo consiguió.
—¿Desde cuándo sabes lo que hay que hacer en un parto? —quiso saber con una calma que no sentía en absoluto.
Ella se encogió de hombros y se dirigió al interior de la cabaña.
—¿Desde cuándo eres un experto minero? —le preguntó antes de entrar.
Cerró la puerta con suavidad dejando a Cooper con una respuesta que se tragó. Agradeció la presencia de los dos perros, que se habían acercado a él, y los acarició con aire distraído.
—¿Va todo bien? —preguntó Milo.
Sus ojos reflejaban una incertidumbre que enterneció a Cooper.
—Todo va bien, tienes una hermana.
El rostro del pequeño se relajó y echó una mirada anhelante a la puerta.
—¿Puedo entrar?
—Claro, pero antes, ven aquí. —Cooper se acuclilló y empezó a quitarle el cinturón con el arma—. No deberías llevar esto... —musitó en voz baja—. Y menos ahora, que vas a conocer a tu hermana.
—Cuando mi padre nos deja solos, siempre lo llevo puesto —explicó el niño—. Me ha enseñado a disparar, por si aparece un lobo o un lince. Vienen a por las gallinas y las cabras y tenemos que cuidarlas porque sin ellas nos moriríamos de hambre.
Una vez se vio libre del cinturón, el niño salió disparado hacia la puerta. Cooper se sentó en un escalón con la vista fija en la orilla del arroyo que discurría tranquilo, pero la calma no le alcanzaba. A lo lejos oyó el golpeteo de un pájaro carpintero, el graznido de un cuervo y el viento que se colaba entre las ramas de los abedules. Se sentía ajeno a todo lo que le rodeaba, sus pensamientos convergían una y otra vez hacia la imagen de Lilianne con el bebé de los Vitale en brazos. La joven que él había conocido jamás habría sabido qué hacer en esa circunstancia. Lo que le llevó a preguntarse qué había sido de ella durante esos nueve años. Desde que vivía en la cabaña se sorprendía al verla decidida a demostrarle que sabía valerse por sí sola. Esa faceta le asombraba y a la vez le irritaba; su intención había sido castigarla, pero cuanto más frío se mostraba con ella, más se esforzaba Lilianne, aunque fuera de mala gana, como esas comidas que ni un perro famélico se habría comido.
Dejó el arma sobre un barril para que Giuseppe lo encontrara y se mesó el pelo. Con Lilianne nada había sido sencillo, no entendía cómo había sido tan necio como para pensar que podía doblegar su temperamento. Desde hacía días sombras del pasado le impedían dormir, saber que ella estaba tan cerca le producía un vértigo que removía viejas heridas.
Lilianne volvió a aparecer con un pequeño maletín colgando de una mano. Cooper entornó los ojos al fijarse en los desgarrones de la falda y los arañazos en los antebrazos. No eran los únicos indicios de que vivir en Mackenna Creek no estaba siendo sencillo para ella: sus manos se veían enrojecidas, su cutis tan pálido había adoptado un tono más oscuro y una miríada de pecas salpicaban su nariz y sus mejillas. Ya no presentaba el pulcro aspecto de dama que había tenido nada más llegar a Dawson. Por fin su mirada se detuvo en la cesta que sostenía con la otra mano.
—¿Qué llevas ahí? —quiso saber él con más brusquedad de la que había deseado.
—Son unos huevos y algo que parece queso. Ya podemos volver —anunció ella—. ¿No te habrás traído mi caballo?
—Me temo que no, iba con un poco de prisa —replicó él con ironía.
Lilianne soltó un suspiro de fastidio.
—Era esperar demasiado —murmuró para sí misma, pero lo suficientemente alto para que Cooper la oyera.
Le entregó la cesta y echó a andar hacia el terraplén. Actuaba como si se dirigiera a un criado especialmente torpe, lo que exasperó a Cooper. Odiaba cuando Lilianne se expresaba en ese tono que rozaba el desprecio y la condescendencia.

—Iremos por la orilla del arroyo —señaló mordiendo las palabras—. Si no le importa a su alteza.

🍁🍁🍁🍁🍁🍁

Cooper solo evocaba, y cada recuerdo era una agonía y a la vez un consuelo. A su mente acudieron imágenes fugaces de un cabello del color del cobre, unos ojos verdes, una sonrisa traviesa, unas pecas sobre una piel pálida, pero se negó a que todas esas imágenes se convirtieran en una sola. Podía lidiar con los detalles, pero se resistía a evocar su rostro. 


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12 comentarios :

  1. Hola! no he leído el libro, pero por ahora no está en mis planes
    besos <3

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  2. Hola!
    Me encanta el art pero no puedo decir lo mismo de la portada. He leído que es así ya que forma parte de una serie pero como que no la veo.
    Si lo lees ya nos dices que tal ^^.
    Besitos

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  3. Pues la escena me ha hecho tener curiosidad por la historia de Cooper y Liliane, parece interesante.
    Gracias por compartirla y espero que sí salga en el libro.
    El fan es precioso.

    Besos Naca ;)

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  4. Bonita escena... .

    Por aquí me quedo.

    Noa

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  5. Hola! No me ha llamado mucho la atencion pero me esperaré a que lo leas y me fiare de tu criterio.
    Petonets

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  6. Hola , parece ser una historia bastante interesante entre estos personajes...me gustaría darle una oportunidad, Un beso!

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  7. ¡Holaa!
    No he leído la novela, así que no puedo disfrutar esta escena tanto como quién si lo ha hecho, pero me gusta la idea de que aparezcan escenas de libros que nos han gustado, siempre es bonito y emocionante saber mas.
    Un besitoo

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  8. Su último libro me gustó mucho, así que lo leeré.

    Besitos :*

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  9. ¡Hola! ^^
    Pues no conocía ni el libro ni la autora, así que si leo la escena sin conocer el contexto me voy a quedar igual, jaja. Con lo libros pendientes que tengo no creo que me anime con este, al menos de momento. Y tampoco tengo ni idea de que va.

    Besos!

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  10. Hola! no he leído el libro ni nada de la autora, a ver si este año me animo con ella

    besos

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  11. Hola!
    Qué escena tan, tan todo, no?, jeje, lo que no me gusta nada es la portada, la verdad...
    gracias por la escena
    un beso
    S

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  12. Hola,
    Yo la escena la he leído por encima...no quiero saber nada de la historia antes de leerla jajaja... cuando acabe volveré a ver si la han eliminado o no...
    Besotes de café con cupcake

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